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Propósito de las oraciones modelos

Nuestro Propósito: Encender el Fuego de la Oración

Las oraciones del pasado como combustible para tu intimidad de hoy con Dios.

Existe un gran temor en el pueblo cristiano evangélico: que la oración se vuelva un rezo frío, mecánico y repetitivo. Dios busca corazones que le hablen con total espontaneidad y en el poder del Espíritu Santo. Nosotros creemos firmemente en esa oración viva y espontánea.

Sin embargo, ¿te ha pasado alguna vez que te arrodillas y, después de unos minutos, sientes que te quedas sin palabras o repites siempre lo mismo?

Ahí es donde la historia de la Iglesia nos ofrece una herramienta olvidada. No estamos inventando nada nuevo: esta ha sido una de las prácticas usadas por grandes hombres de Dios como John Wesley.

La Iglesia Primitiva: Los primeros cristianos no solo oraban de forma espontánea; su iglesia estaba impregnada de los Salmos. Los usaban como oraciones escritas inspiradas por Dios para guiar, estructurar y dar voz a sus propios lamentos y alabanzas.

Los Grandes Avivamientos: Hombres como John Wesley (fundador del movimiento metodista) y Jonathan Edwards (pieza clave del avivamiento del Primer Gran Despertar), así como los fervientes puritanos, tenían vidas de oración privada extraordinariamente profundas. Ellos no veían conflicto entre el fuego del Espíritu y el uso de guías escritas; al contrario, usaban estas oraciones para entrenar su mente, disciplinar su carne y expandir su lenguaje bíblico sin dejar la oración espontanea. 

La regla de oro de este recurso:
Estas guías de oración no son el destino, son el trampolín. No se hicieron para ser leídas con la mente en blanco, sino para ser el carbón que enciende el fuego de tu propia conversación espontánea con el Padre.

6 Formas en que estas guías enriquecen tu oración espontánea


1. Activan la mente antes de hablar (Como hacían en los Salmos)
A veces llegamos al "aposento alto" cargados, distraídos o con la mente embotada. La iglesia primitiva usaba los Salmos para enfocar el corazón antes de derramarse ante Dios. Leer una oración rica en verdades bíblicas funciona igual: alinea tus pensamientos en la grandeza de Dios para que tu oración espontánea fluya con mayor reverencia y claridad.

2. Proveen un modelo inspirador, no una fórmula rígida
Al igual que el Padre Nuestro —que Jesús nos dejó como un marco de referencia enfocado en las prioridades del Reino y no como un rezo repetitivo—, estas oraciones te enseñan a estructurar tu intercesión: cómo adorar antes de pedir, cómo confesar el pecado profundamente y cómo reclamar las promesas divinas. De hecho, los cristianos primitivos combinaban el uso de los Salmos con el Padre Nuestro, utilizándolo diariamente como la columna vertebral que sostenía y daba dirección a sus oraciones espontáneas.

3. Arraigan tu oración en la Palabra de Dios
La oración espontánea corre el riesgo de volverse "antropocéntrica" (centrada solo en mis deseos inmediatos). Al usar guías llenas de enseñanza bíblica, tu vocabulario espiritual se expande. Aprendes a orar la voluntad de Dios y a usar las mismas promesas de la Escritura para interceder por tu vida.

4. Son un refugio en momentos de sequedad espiritual
Hay temporadas de dolor, prueba o cansancio extremo donde el creyente, sencillamente, "no sabe qué pedir como conviene" (Romanos 8:26). En esos días de debilidad, apoyarte en las palabras de hombres como Wesley o Edwards, que ya pasaron por ese valle, te permite sostenerte en la brecha mientras el Espíritu Santo vivifica tu propio clamor.

5. Unen la teología con la devoción apasionada
El avivamiento tanto metodista como el gran despertar demostraron que la doctrina profunda no apaga el Espíritu, sino que produce avivamiento. Estas herramientas demuestran que el estudio y la oración van de la mano. No se trata de intelectualismo, sino de amar a Dios con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón.


6. Despiertan el autoexamen profundo
La oración espontánea apresurada suele saltarse la confesión detallada. Los escritos como los de los puritanos, entre otros, destacan por una asombrosa sensibilidad al pecado y a la gracia. Leerlos te guiará a una introspección más honesta delante del Señor, llevándote a un arrepentimiento genuino y a un mayor disfrute de la cruz.

¿Cómo usar este recurso al estilo de los grandes hombres de fe?
Para que esta herramienta sea de utilidad y no una rutina fría, te sugerimos un método que puedes usar si lo deseas "Lee, Pausa y Fluye":

  1. Lee: Elige una oración y lee el primer párrafo muy lentamente, meditando en cada palabra.

  2. Pausa: En cuanto una frase, un atributo de Dios o una confesión resuene en tu corazón, detén la lectura.

  3. Fluye: Cierra los ojos y habla con tus propias palabras en oración espontánea. Expande esa idea, aplícala a tu situación familiar, a tus luchas de hoy o a tus motivos de agradecimiento.


Cuando sientas que tu oración espontánea descansa, vuelve al texto, lee el siguiente bloque y repite el proceso.

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